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Mostrando entradas de junio, 2010

Incierto

Mujer que miras por la ventana el pasar del tiempo y es ese tu tormento. Mujer que no fue ni será sombra proyectada hacia el futuro. Miras, mujer y sufres. Serán los sueños la puerta utópica a otra realidad; o tal vez, las letras, respuesta al dolor de mirar por la ventana y sufrir.
Compañero del inhóspito desierto de mi mundo es tu reflejo, espejismo o espejo, oasis incierto. Las dolencias se acumulan en embudo, los cerrojos quedan clavados y es el semáforo el que me impide el paso.
Mujer que miras por la ventana y sufres por el paso del tiempo, por esperar a un hombre que no es Odiseo, que no fue a Troya, que quizá no exista. Mujer, arrebátame del vacío de mi soledad y a cambio prometo eliminar la tuya. Mujer que miras por la ventana, si tan sólo miraras hacia este lugar.

Ventana

El destino que nos une no es casual, sino más bien causal. El cielo palidece ante tu presencia, en mi cabeza. No hay, entonces, otra sombra que oscurezca la conciencia, ya maltrecha de mis certezas.
Las verdades se han desvanecido, de a una y poco a poco, en lo largo del camino, cuya Roma (tú) es objetivo. Brilla un espejo en el suelo. Es mi memoria, o los recuerdos, que distorsionados dejaré para la historia.

Beethoven y el licor de limón

Graciosa y cantarina melodía que un día escuche. Puede que desde antes la conociera y sonara en el ritmo de tu nombre, que se esconde todas las noches bajo mi almohada. Puede que el misterio de nuestra conducta se deba a un viejo adagio musical.
Se escapa más allá del do y el fa nuestra realidad, también, quizá del bien y el mal. Porque nuestras naturalezas difieren en demasía. Pero eso no significa nuestro distanciamiento, cual sufrimiento, al que fui condenado.
Es el piano que suena, el que marca el acompañamiento que no tengo. No hay palabras para este sentimiento. Dirá el tiempo cuál es el próximo tormento, mas ahora solo queda esperar, ver tu sombra volver a pasar.

Realidades

Esa figura colgada en la pared representa todo aquello que hemos dejado atrás. No porque la mujer vestida de púrpura y con su rostro cubierto por un velo del mismo color, tenga algún significado icónico, representativo, que exceda la simple compresión de la mirada. No.
Esa mujer representa al pasado. Pero no es el pasado, el pasado lo es todo, lo que vimos y lo que no. Esa mujer, que no entendemos, es una muestra de aquello no conocido que ya paso, representando cada una de las señas y miradas que sí conocemos, que vivimos o vimos. Es la nada y el todo.
Esa imagen significa que la taza de té que no tomaste, aquel día que decidiste quedarte en casa, pudo no existir nunca. O, acaso, la imagen te dice que sí fuiste a tomar esa taza de té y hoy estas sentado, amando, a una mujer cuyo rostro no está cubierto por un velo púrpura.

El saludo pasajero

Hay mucho de irónico en los recuerdos, en especial en aquellos que uno ya no recuerda hasta que reaparecen personificados. Entonces algo se rompe, siempre algo termina rompiéndose. Esa extraña comunión que parecía existir entre aquel recuerdo vicioso y hasta tenebroso con el corazón, esa relación de ignorancia mutua, sin desprecio pero sin afecto, desaparece.
Carpe diem es una expresión muy propia para mejorar una situación anímica, animar a alguien, pero… lo que queda es tremendo. Uno puede llegar a cometer excesos, herir, por el solo hecho de intentar vivir el momento y después llega el instante de pagar las deudas. Los intereses pueden aplastar, quizá más.
La reflexión me empuja a un planteo metafísico sobre la existencia de ese ente trascendental y despótico que es la memoria. Tirano rey, cruel juez distorsionador del pasado. Cuyo peso solo se acrecienta con los años y llega incluso a aplastar al más grande. Al más…, alma del centro aquella que no tiene recuerdos, porque su existen…

Lo que queda

Nuestro paraíso se convierte en desierto y ya no queda agua, ni humedad, para lágrimas. Será la soledad nuestro destino, tus palabras y te marchas. El que espera sufre mucho más que el que se va.
Tal vez no confiaste en mis disculpas, no hiciste mal. Pero otra cosa no podía dar. Ahora, solo nos quedan las puertas de cada uno y nos miramos sin vernos. Hay un extraño rumor que habla de tu amor y mi corazón que se parte y el diario en la mesa describiendo vaya a saber qué, si total ya nadie lee. Siempre tendremos París.
El mundo me dice que me equivoco, pero él ya se ha equivocado antes. La historia me redimirá y mientras viviré cual paria social, aislado del resto. Sin ese oasis que era tu presencia. Puede que no todo esté perdido y sin embargo, esa duda, esa incógnita que me carcome, destruye lo que creo y me obliga a pensar en otra cosa.
Niños que no comen, personas analfabetas, gobiernos corruptos, censuradores, asesinos y violadores sueltos, genocidas, armas de destrucción masiva, …

Visión fugaz

Tu corazón me enamoro, al menos durante dos o tres minutos, quizá menos. Te vi ayudar a los demás y alguna extraña fibra de mi alma se conmovió y yo te ame. No sé tu nombre, tu edad o el lugar dónde habitas, pero si supe que te amaba. Desconozco si me viste o no, mi actitud fue pasiva, nada de mi enamora así. Pero sonreíste.
Miré para otro lado, porque no pude soportar la visión. Es imposible para alguien que no cree en la Virgen, o siquiera en algún Ente. Pero allí estabas tú y yo te ame. Luego te perdí y seguramente no te volveré a ver.
Tu imagen estuvo en mi retina una fracción de segundo luego de que te desvanecieras. Algo se rompió en ese instante y de seguro fue la fibra intima de mi alma que no conocía. Como todo, lo entendí tarde, cuando te describía en el papel. Te ame, durante tres minutos y te perdí, porque pasabas.
Dudo que haya un mes, durante el resto de mi vida, en el que siquiera piense una vez en ti. Me gustaría sentir que de aquí en adelante pensarás en mí, aunque c…