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Mostrando entradas de mayo, 2013

Torre del desierto

Se ve desde gran distancia
en el desierto
la torre
que es objetivo de todos.

Después de recorrer
varios kilómetros a pie,
se llega a una especie de oasis,
donde se puede descansar.

Pero aunque parezca
el final del viaje,
es solo la primera etapa.

Un jardín rodea la edificación,
con formas concéntricas
o callejones que no llevan
a ningún lugar.

¡Alto!
La hierba que sirve de muro
es venenosa,
pero todavía se puede
volver atrás.

En algún punto
todo parece un sueño
o una pesadilla,
pero cuando se está cerca,
se ve la cúspide de la torre
y tal vez su tesoro.

Puede que al querer
simular la vida,
la eterna torre
guarde dentro
alguna sorpresa más.

Escalones infinitos,
falsos finales,
algún personaje de terror
en alguna habitación perdida.

¿Cuál es el premio
tras tanto sufrimiento?

No creo que tengamos
lo mismo en mente,
pero hay que intentar llegar
para saberlo.

La luz entre las hojas

En el bosque, entre las sombras del pasado y del olvido, se encuentran las ruinas de un castillo.
A veces los animales, revuelven las rocas ya gastadas por el tiempo y se regocijan en tesoros que no entienden.
¿Quién habitó aquella grandeza y aceptó sin luchar que desapareciera?
Algún desconocido husmeará entre los restos y en un fútil intento explicará vanas razones.
Se dibujan formas en el suelo, producto de la tenue luz solar que penetra el cuantioso follaje.
Una flor crece entre los escombros de la destrucción y sueña con que al madurar, verá el lugar con todo su antiguo esplendor.
Los símbolos no pueden morir, las piedras que caen siempre se pueden volver a acomodar,
la flor lo sabe y el rayo de luz que juega, le da la razón.

Kilómetros de tinta

Puede parecer  que ahora estamos  como en el principio  de la carrera.
Pero es un grave error  ignorar todos los kilómetros  recorridos durante el tiempo  que pasamos en el camino.
Y nos dejamos llevar  por la corriente que erosionó  lo que teníamos.
Ahora un nuevo banderín  indica otro comienzo  real o aparente. 
Aunque al mirar al costado  no me verás a tu lado. Y yo seré solo una sombra de otra competencia.

Fracaso y derrota

Camina casi sin fuerzas, porque está herido y ya no sabe si es día o noche.
Arrastró su espada varios días, porque temía o esperaba retomar el furor de la batalla.
Antecedentes de severas victorias y justicia de fuego desvanecidos en el final.
Lejos ve un recuerdo que lo invita a esmerarse y avanzar un poco más.
¿Será un espejismo que sin remordimientos juega con su mente para una última desilusión?
¿O será ese paraíso que espera en la meta, donde los que perdieron son perdonados?
Quienes antes lucharon en su contra, es posible que sigan su mismo destino.
Una estrella fugaz cae del cielo como un rayo, mas el héroe no la ha visto.

Gotas de cera

No alcanzan para conformar al hambriento las migajas de pan de las mesas ricas.
No alcanzan un par de gotas para saciar al sediento.
No es suficiente saber que la culpa no es propia,
sino que hay otras cosas detrás que no se pueden controlar.
Cuando el amor se inmola a alguno se llevará consigo y cavará la fosa en un segundo.
Luego vendrán los consuelos para el velado que se observa de lejos.
Se dirán palabras que no necesariamente son ciertas para apaciguar el dolor.
Una vela mantendrá la vigilia y la esperanza de una resurrección final.
Gotas de cera formarán un río congelado, que avanzará lento pero constante.
Hasta aquel día en que la mecha ya no tenga qué consumir.

Testigo en el desierto

El mar se llena despacio con las lágrimas del cielo que caen sobre él o que llegan en torrentes desde las altas cumbres.
Hay un nombre que a todos nos duele y nos arrastra al amor, al odio, a la nostalgia o a la tristeza.
Se edifican castillos sobre falsos cimientos, pero no es imposible que el castillo exista o que pueda sobrevivir a los terremotos.
Sin embargo, dejar pasar los momentos, matar los sentimientos, destruye hasta los más firmes suelos.
Esta puede ser la historia de cualquiera, pero como siempre, es el relato que más duele bajo el firmamento.
¿Ocurrió la catástrofe si el único testigo murió en ella?
Él, acaso, se ha llevado la respuesta consigo en el desierto.